(Pinchad sobre la foto para ver un minutillo del programa)

Lo grabé y lo he visto esta mañana. Lo admito, por una vez me he atrevido a ver ese bodrio que es DEC, el anzuelo ha sido la presencia de Flavia Massoli, ex pareja de Joan Laporta, presidente del Barça, y el motivo: hasta dónde es capaz de llegar una amante despechada.
Y todo ha sido una gran decepción. El programa en sí no aporta absolutamente nada. Cuatro periodistas que preguntaban de oídas, sin saber muy bien de qué iba el asunto, y no iban más allá de preguntas sobre la relación sexual de la pareja o sobre sí Laporta habla o no en catalán en plena excitación. Patético.
Después de no-sé-cuántos-minutos desperdiciados con detalles accesorios, poco ha aportado DEC. Han presentado a Laporta como un tipo ambicioso y con poder, como un 'latin lover', un tipo coqueto y con 'sex appeal', que ha incrementado su presencia nocturna desde que esta separado, una gran primicia.
Han explicado que compartía un piso, que le compró un coche y que le pagaba los viajes que hacían juntos, pero en ningún caso han podido establecer que el dinero para todas esas cosas salían del club, como pretendían desde DEC, que se han extrañado que la prensa de Barcelona no siguiera a la pareja ni publicara fotos, desconociendo que aquí los códigos periodísticos son otros.
Los planes que tenían para engendrar un hijo mediante fertilización, la relación que mantuvo en una fiesta con la hija del presidente de Uzbekistán, la nueva acompañante del presidente, las gorras y los gafas que Laporta lucía para despistar cuando acudía a las citas con Flavia, y que a Jan le gustan mucho los pijamas y los calzoncillos de la marca Calvin Klein han sido los grandes descubrimientos del programa.
Del resto, veladas amenazas, puertas laborales que se le han cerrado a la brasileña, y un atisbo de esperanza cuando le preguntaron si Laporta hablaba mal de sus jugadores: "Joan Laporta no le tiene cariño a nadie". Y ahí se acabó todo, lástima, lo mejor se quedó por el camino, igual en una próxima entrega.