El rescate medio que los piratas somalís exigen por cada secuestro oscila entre los 2 y los 3 millones de dólares. No tienen prisa y juegan con los nervios de los armadores o de los Gobiernos para zanjar el asunto. Por eso no es de extrañar que este tipo de operaciones se dilaten cada vez más en el tiempo.
'El País' publica hoy unos datos reveladores al respecto. El 'Alakrana' no es el único barco extorsionado en el Índico, otros diez están en su misma situación. Tampoco es el barco que más días lleva en esta difícil situación, porque el atunero está secuestrado desde hace 45 días (2 octubre) y otras tres embarcaciones todavía llevan más tiempo en manos de los piratas del Índico.
El Win Far 161 taiwanés está secuestrado desde el pasado 6 de abril. El Ariana, un carguero bajo bandera maltesa e inglesa, lleva en la misma situación desde el 2 de mayo y el Charelle, un carguero con bandera de Antigua y Barbados, está como los anteriores desde el 12 de junio.
No sé si más dramática aún es la situación que deben vivir Paul y Rachel Chandler, una pareja inglesa de 59 y 55 años, respectivamente, cuyo yate, el Lynn Rival, una embarcación de 38 pies, también ha sido apresado por los piratas de la zona y ellos han sido trasladados al Kota Wajar, un portacontenedores cercano.
La solución es complicada. Los piratas campan a su antojo por aquellas aguas y después se mueven los hilos desde bufetes de abogados londinenses para jugar a la intermediación y trasladar los ingresos a paraísos fiscales. Es una guerra de nervios, en el que para ganar siempre se tiene que acabar pagando.

Los gráficos son de El País.