Y Titi Henry controló el balón con la mano y se lo acomodó para pasar a Gallas. El defensa remachó a bocajarro, Francia se clasificó para el Mundial en el minuto 103 y dejó a Irlanda con una rabia contenida.

Ahora todo son críticas. Críticas hacia "el tramposo" Henry, a la incompetencia del árbitro, el sueco Martin Hasson, y al deseo de la FIFA y de la UEFA, presidida por el francés Michel Platini, para que fueran los 'bleu' los clasificados para la cita sudafricana.

Las polémicas son inherentes al fútbol y parece que a los dirigentes no les interesa acabar con ellas. Hoy ha sido Irlanda, ayer fue España, otras veces, Alemania, Inglaterra, da igual...

La solución es sencilla: utilizar la tecnología y combinarla con una regla que se utiliza en el fútbol americano, la del pañuelo amarillo.

¿En qué consiste? En el fútbol americano, hasta siete árbitros controlan las evoluciones de los 22 jugadores que se encuentran sobre el terreno de juego. En el momento que uno de ellos considera que una acción es punible, lanza un pañuelo amarillo en el punto exacto donde se ha producido la infracción, una vez la acción ha concluido -por placaje, porque el jugador ha salido de los límites del campo o por 'touchdown'-, los árbitros deciden qué señalar.

En el caso de duda, durante los minutos finales del partido, pueden recurrir a las imágenes de televisión. Ah, además el árbitro principal dispone de un micrófono inalámbrico conectado a la megafonía del estadio. De esa manera, anoche en Saint Denis, Hansson, después de visionar la imagen por televisión, hubiera conectado su micrófono y anunciado lo siguiente: "Mano del número 12, Thierry Henry. Gol anulado. Tarjeta amarilla para el infractor", y se hubiera acabado con la polémica.