Tirando de épica, igualando en el 89 y marcado el 2-1 en el minuto 110. Leo Messi decidió con el escudo, un tanto con el pecho para hacer historia. El Barça tocó el cielo en un partido complicado, en otro partido difícil en el que apareció Pedro, un tipo tocado por los dioses, para poner las cosas en su sitio.
Cierto que alguien pensará que el partido tendría que haberse decidido antes, con el penalti y la expulsión del meta argentino, después de una jugada de Xavi, pero qué más da.
Nadie discutirá que este es el mejor equipo de la historia. Ganar una Copa del Rey, una Liga, una Champions, una Supercopa de España, otra de Europa y este Mundial de Clubes.
Es el fútbol en estado puro. Al final, hasta lloró Pep Guardiola. Él sabe que lo conseguido por su equipo es algo prácticamente inigualable, algunos culés creerán que sólo falta un título para cerrar la persiana: una Champions en el Bernabeu.