Que nadie se engañe, no es una renovación, sino una manera de acabar con el runrún creado -y del que desde Madrid han intentado sacar beneficio- en torno al futuro del entrenador del Barça. El mensaje está claro: "Existe un principio de acuerdo, las condiciones ya las detallaremos con el nuevo presidente y no se hable más hasta entonces".
Y todos, aparentemente, contentos. Laporta porque se creerá el artífice del principio de acuerdo alcanzado, los directivos continuistas porque pensarán que es una manera de refrendar la manera de hacer desde el equipo directivo y los candidatos externos porque con su decisión se ha demostrado que Guardiola no se vincula nadie, sino que es patrimonio de Barça.
Hay mucha tela que cortar. Es preciso concretar si Guardiola será el nuevo entrenador o tendrá poder absoluto también en la parcela de fichajes, vamos si será el nuevo Alex Ferguson, cosa que le ofrecerá algunos de los candidatos a ocupar el puesto de Laporta.
Insisto, aunque Laporta haya dicho que el acuerdo con Guardiola es el octavo título de la temporada, el presidente del Barça habrá conseguido poco más que una foto. Se presentan unos meses apasionantes, de luchas internas, de luchas externas, vamos de aquello del "todo menos fútbol". Otra forma de periodismo y, de vez en cuando, a mi no me disgusta.

Aquí tenéis lo que piensan los aspirantes sobre el acuerdo con Guardiola.

La foto es de AP.