Empecemos: El nuevo sistema 4-2-3-1 con tendencia a 4-5-1 ó 4-2-4 no es la solución a los problemas de fluidez del equipo. Leo Messi, a pesar de los dos goles frente al Almería, es letal jugando por la banda, preferiblemente por la derecha, y no empezando el eslalon a 40 metros de la meta contraria y sorteando a los rivales que salen al paso.
Otra cuestión a tener en cuenta es la circulación de balón. El Barça de las seis copas jugaba a dos toques máximo en cada intervención, más allá de las tres su juego se convierte en previsible, si se conduce el balón, el factor sorpresa desaparece y la diferencia se genera a partir de la clase de los futbolistas.
El Barça tiene un problema con Ibrahimovic. Le pitan demasiadas faltas en ataque -¿alguien recuerda lo que le ocurría a Mark Hughes?-, a quien le tratan con un rasero diferente sus acciones y las de los defensas, por ejemplo la roja de anoche o el gol anulado ante el Málaga.
La posición de mediocentro defensivo, vital para la construcción en ataque, está bajo mínimos. Anoche jugó Touré Yayá y no dio la talla, cuando lo hace Sergio Busquets, el equipo tampoco tiene equilibrio. Demasiados errores en el pase, no hay construcción desde atrás.
Guardiola tampoco anda muy acertado en los últimos partidos. Si las cosas no funcionan, hay que tocarlas, incluso cabe la posibilidad de realizar cambios de futbolistas, algo que últimamente tampoco acostumbra.
Y llegados a este punto, con el Madrid como líder, silenciado el villarato después de los últimos arbitrajes en contra sufridos por el Barça, llega el momento de la verdad. Agárrense al asiento delantero, abróchense los cinturones y prepárense para emociones fuertes. Clac i rum.

PD: Clac i rum es una campaña de seguridad vial de la Generalitat de Catalunya, dirigida a los niños.