De la roja, a la amarila, después a la azul. Megafonía con voces ininteligibles, trozos de algodón volando por todos lados. Colapso en la estación de autobuses. De la amarilla, a la roja, después a la azul, finalmente la verde. Gestos apurados, móviles echando humo, mal humor. Ni un autobús al oeste del Pecos, los taxis son una quimera. Hay que buscar soluciones. De la roja, a la amarilla, la azul, la verde y un coche de un conocido, de esos que hace años que no ves, te demuestra que siempre tienes un as en la manga, aunque ni lo sepas.

Llamadas perdidas, mensajes en el buzón de voz, cada vez que de la roja, la amarilla, la azul o la verde sales finalmente a la superficie. No podía ser otro día, el miércoles será por fin la entrega del Trofeo EFE a Messi, Gerard Piqué se ha encaprichado de una foto suya en San Mamés junto al 'Mite' y tengo pendiente una comida de amigos con Rubén.

Casi cuatro horas después, empapado llegó a casa Una llamada me alerta del último obstáculo del día. Hace horas que nadie en la oficina puede contactar con David, que esta mañana ha estado en La Jonquera grabando unas imágenes con la camarita. Las ocho, las nueve. Gemma no sabe nada, las nueve y media, Leandro anda tan preocupado como yo. Las diez. No es cuestión de preocupar en exceso a Gemma. A las 11,30, el último SMS: David está en La Bisbal, alojado en casa de un particular, después de haber sido rescatado por los Mossos.

Después de pulular como alma en pena por casi todas las líneas de metro de una ciudad colapsada por la nieve. Se impone la calma. Demasiada intensidad.

La foto está tomada con la HTC.