
Esta es la fórmula ganadora, extrapolable más al mundo del fútbol que al de otros ámbitos, como por ejemplo, la empresa. La expone Ferran Soriano en "La pelota no entra por azar" y la justifica en la afirmación de Johan Cruyff: "El fútbol es un juego de errores", por lo que el éxito se obtiene cuando se minimizan éstos.
Llegado el momento culminante de la temporada, la reflexión es interesante, porque según este precepto, al final lo que decanta la balanza es el talento, pero no únicamente la calidad de los futbolistas.
Por ejemplo, se necesita el máximo compromiso, una cualidad que debe partir inicialmente del entrenador: "El técnico tiene que ser la persona más comprometida con los éxitos del equipo". ¿Es así en el caso del Barça?
El equilibrio es la aceptación por parte de cada uno de los componentes del equipo de su papel dentro del mismo para ofrecer lo mejor de sí mismo. ¿Saben los futbolistas azulgrana lo que pueden ofrecer al colectivo?
Las respuestas a cada una de estas preguntas nos ayudarán a comprender qué puede ocurrir los próximos días, aunque particularmente pienso que, a diferencia de Ferran Soriano, muchas veces "La pelota sí entra por azar".



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