En el recuerdo quedan aquellos tiempos, no tan lejanos, en los que el Barça acudía hecho un flan a su cita anual en el Bernabéu. Días de dudas, de no saber cómo iba a reaccionar el equipo ante el todopoderoso equipo del 'establishment'. Afortunadamente, las cosas son de otra manera. Hay un plan y se lleva a la práctica de la mejor manera, el Barça sabe a lo que juega, cambia el guión cuando se requiere y no se descompone, ni con patadas ni con un mal arbitraje.

Si a todo ello añadimos la excelencia de Xavi Hernández, la clarividencia de Messi y la solvencia de Víctor Valdés, se demuestra que el Barça está unos cuantos escalones por encima del resto, no sólo del Real Madrid. Admito que no me gustó la alineación que presentó Pep, con Alves fuera de sitio, sin referencias en ataque, pero al final se vio un nuevo registro del equipo, que puede ganar los partidos a la italiana, picando piedra, marcando un gol en la primera ocasion que tuvo y desquiciando al rival.

Al final, todo fue perfecto. Messi demostró que no admite comparaciones con Cristiano, Xavi que no hay nadie que le haga sombra en el panorama internacional, la defensa rayó a un gran nivel- Milito se dedicó a cantarle la caña a Valdano tras el partido-, Valdés hizo ver al mundo del fútbol que si no va al Mundial es porque Del Bosque no debe querer que nadie le haga sombra a Iker y Pep... Guardiola volvió a demostrar que lo tiene todo controlado, las acciones, los escenarios, las situaciones, hasta los biorritmos de los jugadores, como se vio en el caso de Pedro, que si jugara en otro equipo sería portada a diario.

Por segundo año consecutivo decidimos seguir el clásico lejos de casa. El año pasado, el inolvidable 2-6 lo vimos en Sos del Rey Católico, acompañados por Natalia, Carlos, Menchu e Iñaki. Este el 0-2 en el Sant Ferriol. Ya buscamos un nuevo refugio para el clásico del año que viene, se admiten sugerencias. En estos últimos años, el Barça está reescribiendo su historia, ni rastro de aquel equipo con dudas, que siga,