Anda expectante el barcelonismo, alguna sonrisa, pocas dudas, mucha confianza. Las camisetas a punto, tensión máxima, mensajes de móvil, grupos de facebook, en twitter, mensajes de correo electrónico, arengas radiofónicas, vídeos motivadores en youtube... En el fondo, la cabeza puesta en la remontada con un premio máximo: jugar una final en el Bernabeu.

Como decía Tony d'Amato en 'Un domingo cualquiera': "Tres minutos para la mayor batalla de nuestras vidas profesionales. Todo se reduce a hoy... Ahora estamos en el infierno, caballeros...", sólo la calidad humana y técnica del equipo puede decantar la balanza, en ese caso, sólo en ese caso, sin que la sobreexcitación nos pueda a todos, el Barça triunfará.

El mensaje ha calado absolutamente en el vestuario. Piqué, uno de los que ha mamado el barcelonismo desde la cuna no tiene dudas:

"Quiero un Camp Nou que no haya visto nunca, un Camp Nou en el que no haya una silla libre. Que los jugadores del Inter entren al campo y odien la profesión de futbolista durante noventa minutos".

Se prepara una buena en la ciudad. Es el partido. La primera vez que el Camp Nou tendrá la ocasión de poder vivir una gran noche, acostumbrado como está el barcelonismo a vivir los triunfos en Madrid o en Londres, el momento es el adecuado, un 2-0 y a soñar con conquistar una 'Champions' en el Bernabéu.

¿Y si no? Siempre nos quedará París o Roma, Abu Dhabi, Montecarlo, las victorias en el Bernabéu -aquella goleada histórica- y el orgullo de ser culé, de salir cada día a la calle con la mejor de las sonrisas, de poder presumir de haber disfrutado con el mejor fútbol que nunca ningún equipo haya practicado.

"Creedme, o nos quedamos aquí, dejándonos machacar o luchamos por volver a la luz".

 Kit de supervivencia para estos días:

La arenga de Pou (RAC1).

La arenga de Lozano (Onda Cero).

Ese correo electrónico.

La remuntada (mensajes en Twitter).

La remuntada (en facebook).