Otra vez una final en París. La última que jugó el Barça aquí, la ganó. Estaría bien que, como el equipo de fútbol, el domingo los chicos de Xavi Pascual también levantaran su segunda Copa de Europa en la ciudad de las luces.
No fue fácil, porque el CSKA es de esos equipos que nunca se rinden, que resucitan cuando parecen muertos, pero hoy el Barça demostró que es como los mejores actores, tiene todos los registros. Gana jugando a ochenta puntos, gana jugando a pocos puntos.
Para mi gusto, dos jugadores fueron fundamentales en la victoria: Ricky Rubio y Erazem Lorbek. Ricky, con 19 años, demostró de lo que es capaz, también en un partido trabado, de riesgo. No se arrugó nunca, dirigió, asistió, reboteó y fue pieza capital.
Es este uno de esos jugadores tocados por una varita. Estuvo inmenso en el 'alley hoop' que le regaló a Fran Vázquez y decisivo con un triple hacia el final.
Lorbek demostró lo competitivo que es. Maniatado por los rusos, luchó cada rebote y su aportación fue determinante en los rebotes ofensivos finales.
Ahora mismo estoy en medio de un griterío ensordecedor. Los griegos (crisis, what crisis?) no paran de animar y parece que acabarán ganando. Me da igual creo que esta Euroliga tendrá color azulgrana.

La foto es de Reuters.

PD: No, Rafa, no. Era de JC.