Tuve el placer de leer la galerada del libro escrito por Àlex Santos "L'entorn. El circ mediàtic del Barça", el que cierra la trilogía sobre el Barça y a partir de su lectura pueden entenderse alguna de las claves para interpretar lo que está ocurriendo en esta feroz precampaña electoral. En uno de los pasajes finales, Santos comenta los ejes de la política de comunicación de la junta directiva de Laporta y las relaciones del director de comunicación de entonces, Jordi Badia, con algunos directivos, por ejemplo con Sandro Rosell y con Ferran Soriano:

"Pese a la decisión por parte de Laporta de contratar a Badia, no obtuvo el beneplácito de dos pesos pesados de la junta: Sandro Rosell, porque tenía otros planes para este cargo y su perfil como director de comunicación se acercaba más al de Rodrigo Pavia, de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), y Ferran Soriano, porque se erigió en el controlador de todos los estamentos de la entidad, incluida la función de jefe de personal, y por este motivo Badia tampoco reunía el perfil para el cargo.

De hecho, las relaciones entre Badia y Rosell nunca se recondujeron, después del primer enfrentamiento que tuvieron los dos, cuando el vicepresidente deportivo le pidió la dimisión del ejecutivo a Laporta porque el nuevo jefe de comunicación, igual que Soriano, creyó oportuno que el presidente no debía hablar en público a los aficionados desde el centro del campeo en la presentación del Barça ante su afición en la pretemporada 2003-04, por miedo a que lo silbaran...

Badia salvó la cabeza en aquella ocasión, como en docenas de ocasiones que no solo desde dentro de la junta, sino desde los medios de comunicación, se pidió su destitución, posición que aún sirvió más a Laporta para apoyarle..."

El libro es un buen ejercicio de 'voyeurismo mediático' al que le falta más contundencia (comprendo tus razones, Àlex), pero que sirve a los mundanos para saber cómo se establecen las relaciones entre el club y los medios.