Rentabilizar los contenidos informativos en internet y comprobar las posibilidades de los nuevos dispositivos inalámbricos (tabletas electrónicas, ipads y e-books) parece ser el camino elegido por los grandes editores de prensa para salir adelante.
Pero por encima de todo debe estar la marca, el sello, el rigor de quien está detrás de cualquier producto, más allá de nuevas experiencias. Leo "El (incierto) papel de la prensa" en El País y me surgen aún más dudas de las que plantea Cases i Associats en el estudio que ha elaborado sobre las tendencias de los medios.
Hablan de los diferentes estilos y formas de presentar los contenidos y de la necesitad de contar con periodistas preparados para presentar sus textos en forma de alertas (para móviles), artículos, podcasts (radiofónicos), videorreportajes y noticias en redes sociales.
Este es el inexorable camino hacia el futuro de los medios, un futuro que a veces nos confunde. "De la misma manera que publicar un remedio casero para el resfriado no convierte al usuario en médico ni al foro donde lo publicó en un centro de atención primaria, escribir sobre un evento en Internet no convierte a esa persona en reportero ni a la web utilizada en un medio periodístico", asegura la consulta Cases i Associats.
También se recuerda en el estudio que la prensa escrita es "el principal proveedor de información", la que "ha alimentado a la radio y a la televisión y ahora hace lo propio con Internet".
En esta nueva revolución, los periodistas de prensa escrita no alimentan a la radio, a la televisión y a internet, sino que se convierten en sucedáneos, en copias malas, de periodistas radiofónicos, televisivos o de internet con lo que la marca, el sello que te da rigor, ya no puede estar detrás de un producto que no es el tuyo, que se ha transformado en una información 'low cost', un inmenso bazar de 'todo a veinte duros' que vende productos porque el mercado los demanda, igual que se justifica la existencia de la telebasura por las audiencia que da.
Otra de las cuestiones básicas con vistas al futuro inmediato de los medios es el interés en tener un pie en las redes sociales, controlar de reojo un mercado emergente, en el que caben todos aquellos productos que decíamos que el periodista tiene que ser capaz de ofrecer.
Y también hay que estar atentos a los blogs y a su impacto en el periodismo social, como una manera de difundir sus informaciones a partir de otras plataformas y ampliar su base de lectores que, al fin y al cabo, son clientes potenciales.
En el estudio se informa de que "una quinta parte del tiempo de navegación de un internauta está dedicado a una red social" y por eso, los medios están obligados a estar ahí y, además, aprovechar el auge de las nuevas tecnologías.
Nos queda un largo camino por recorrer, a diferencia de otros competidores, nos estamos presentes en las redes sociales. Ni rastro en facebook y en twitter (2.272 seguidores), alguien ha creado una cuenta más falsa que un duro sevillano.
Habíamos quedado que lo importante es la marca, el sello es lo que te da rigor, más allá de crear nuevos productos de ínfima calidad. Nos queda un largo camino por recorrer, espero que no sea una travesía por el desierto, un camino sin retorno.