Cada uno en su papel, nadie se ha movido ni un centímetro de lo previsto, todo muy medido en el primer debate electoral, tanto que casi no hubiera hecho falta ni haberlo hecho. La cosa cambiará en cuanto haya cámaras por en medio, porque como bien dice mi amigo Juan Carlos, el lenguaje no verbal es muy importante en estos debates.
Analicemos: Me da mucha rabia el papel que está desempeñando Marc Ingla durante estos días. Quienes lo conocen saben que Marc no es así. Es un tipo brillante, alguien que aporta, con ideas y discurso propio, pero que se siente incómodo cuando interpreta un papel, como está haciendo últimamente.
La comunicación de Ingla la lleva InterMèdia, dirigida por Toni Rodríguez, quien supongo es el diseñador de esta equivocada estrategia a encaminada al fracaso. Recuerdo un precedente en la campaña electoral de 2000, cuando Lluis Bassat basó su ataque a Joan Gaspart en la falta de solvencia de sus empresas, ahí empezó a cavar su fosa.
Después Bassat admitió que no lo hubiera hecho bien en el fútbol, porque no sabía mentir. A Ingla lo veo exactamente en este punto, no es un central destructor, sino un centrocampista creativo y no tiene que marcar a Rosell, si no construir para ganar, jugar al ataque.
Y hoy se ha dedicado desde el primer minuto a marcar el territorio con Rosell, hasta el punto de que el árbitro, Manel Fuentes, le ha tenido que amonestar. A Ingla le iría mejor si fuera "de cara a barraca", construyendo y sin jugar a la contra.
A Rosell lo he visto flojo. Lo han zarandeado, pero no lo suficiente como para ver peligrar su favoritismo. A pesar de que Ingla le ha apretado en diferentes cuestiones, quien más problemas le ha causado ha sido Benedito cuando ha tratado el asunto de los 'Boixos Nois'.
Me gustará ver cómo evoluciona Rosell en los debates televisivos, que serán la gran prueba de fuego.
Benedito se siente bien en estos debates. Buen orador, está encantado de poder hablar de lo que le interesa: su programa; y se siente cómodo pudiendo repartir a diestro y siniestro sin ningún problema. Le veo próximo a Rosell en muchos aspectos, pero le interesa mantener la equidistancia con unos y con otro.
Está convencido de que tiene opciones y le gusta recordar lo ocurrido en las elecciones de 2003, pero no va a ser igual. Simplemente una cuestión: ¿Cuántos de vosotros conocéis a miembros de su equipo directivo? Esa es la clave.
Y Ferrer también está en su papel. Perdido, disperso y sin saber muy bien hacia quién dirigir sus ataques. No aporta demasiado en el debate y cuando defiende alguna idea (por ejemplo hoy con el asunto uzbeko) ha conseguido que los otros tres se pusieran en contra.
Para mí, en este primer asalto, Benedito ha sido el ganador. Rosell no ha sufrido en exceso; y Ferrer ha aprovechado los errores de Ingla para no ser el peor clasificado.

La foto es MD.