Fueron unos 50 millones más el traspaso de Eto'o, que el Barça tasó en otros 20. En total, unos 70 millones de euros. De eso, hace ahora un año. Se fue Eto'o por falta de 'feeling' con el entrenador y se contrató a precio de oro (a ese traspaso hay que añadirle los 12 millones de ficha) a un delantero que marcaba diferencias, pero que se sabía que estaba como una cabra, una bomba de relojería.
Siempre he pensado que los grupos humanos son muy importantes en el mundo del deporte, pero también que conviene tener fuera de serie, tipos desequilibrante más allá del orden y los genios como Ibracadabra necesitan su espacio.
Pensaba que todo el mundo sabía lo que se fichaba y que era un riesgo que se iba a correr, máxime cuando en la operación había entrado Samuel Eto'o, otro que tal.
Espero el análisis y las explicaciones de una directiva que prometió máxima transparencia y que por el momento se aferra al ahorro de 60 millones para justificar el adiós del delantero.
La operación es ruinosa por el Barça, el equipo está cojo y no queda nada para que finalice el plazo de fichajes estivales. Es la hora de humanizar actuaciones y de desmitificar comportamientos.