Una nueva historia coral, otro intento fallido de agudeza, ironía y cinismo. Una historia con ingredientes que prometen, con buenos actores y actrices, pero que no te deja una buena sensación cuando abandonas la sala.
En la última película de Woody Allen no conoces al hombre de tus sueños, reconoces la fotografía, esos planos largos que tanto le gustan (uno especialmente brillante en la casa de Sally y Roy, con Helena como tercer componente de la escena), la ironía de los diálogos, esa acidez trágica y ese sonido cómico, pero da la sensación de que los mejores días del gran cineasta estadounidense ya han pasado.
Que la película empiece y termine con una cita de Shakespeare: "La vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de sonido y de furia, que no significa nada" es toda una declaración de intenciones. Allen está de vuelta y parece empeñado en cumplir escrupulosamente con sus obligaciones contractuales, filmando ahora en Barcelona (qué película más mala), ora en París, ora en Londres y en los plazos establecidos, pero sin el talento reconocible del pasado.
"Conocerás al hombre de tus sueños", traducción libre de "You will meet a tall dark stranger", es otra historia sobre las relaciones de pareja, una historia de infidelidades y de anhelos, de complejos, de frustraciones y de ilusiones interpretada por un magnífico grupo de actores entre los que destacan Gemma Jones, Anthony Hopkins, Naomi Watts y Josh Brolin, con Antonio Banderas interpretándose a sí mismo como en otras muchas películas.
Allen homenajea a Shakespeare y a "La ventana indiscreta" de Hitchcock, pero personalmente me gustaría que se diera un homenaje a sí mismo y volviera a ser lo que fue. "La ilusión es más eficaz que los medicamentos", dice uno de sus personajes, una buena manera de resumir estados de ánimo.