Cuando las primeras notas del piano se deslizan por el salón, él está reclinado en el sofá reclinado en el sofá contemplando al hombre. Las notas del piano suben y bajan, van y vienen, entra el saxofón y se une el piano. Los mismos pasos, el mismo pequeño itinerario.
Cuando el saxo se libera y, al fondo, el piano empieza a desplegar unos acordes ilusioramente perezosos, es como si el hombre se levantara del suelo. Un par de pequeños redobles de la batería. Y al soltar el saxo un gorjeo bastante alejado de la tonalidad es como si el hombre se pusiera en pie, como si se inclinara hacia adelante sobre el vacío. El saxo se sacude, embiste, acelerando el ritmo de la ascensión...
Banda sonora: Misterioso. Thelonius Monk.



Escribe un comentario