Puedes elegir entre el blanco y el negro, aunque los más conservadores opten por el gris. Si no te convence el Iphone puedes decantarte por algún 'smarthphone' con Android, pese a que algunos recurrirán al Nokia.
No tienes presupuesto para comprarte un Audi y optas por un Seat, aunque hay quien se inclina finalmente por un Kia. Sueñas con una televisión de pantalla plana, dudas entre una de leds y una LCD, pero acabas por comprarte aquella trinitron de tubo de rayos catódicos que te han dejado tan bien de precio.
Hay gustos para todos. Hay quien prefiere facebook a twitter, hay devotos del FourSquare, unos prefieren Youtube a Spotify, Picasa a Flickr, pero el gran problema es no tener criterio y deambular en la aldea global.
No dudas, es que desconoces. No es que tengas preferencis, sino que tu único objetivo (y más ahora que estamos en crisis) es abaratar costes.
Reduces, reduces, reduces. Alguna vez, más pronto o más tarde, volveremos a la normalidad y entonces será el momento de evaluar los daños colaterales. Con una presencia nula en las redes sociales (no es nuestro negocio), con una presencia testimonial en el mercado audiovisual (aunque es el futuro), con la marcha de activos (no podemos competir con el resto) y una pérdida en el posicionamiento global y progresivo en el arco mediático, ahora el panorama es devastador, pero intuyo que aún será peor cuando pase la tormenta, porque el tornado nos habrá asolado.
Al final nos quedaremos con un Kia gris, porque nos han regalado un Nokia (el 3510i está bien) y la Trinitron tampoco se ve tan mal, total no podemos aspirar a más.
Cuando todo haya acabado nos reiremos de aquella frase con la que nos llenábamos la boca antes del crash: "Quien sobreviva a la crisis saldrá sin duda fortalecido". Una política de supervivencia mal entendida que me lleva a una frase final mucho más realista: "Nadie se acordará de nosotros cuando hayamos muerto".