¿Pesaron más los despilfarros que los títulos? ¿Los cargos de la Visa a las Copas? ¿Lo gastado en jets privados al orgullo recuperado? ¿Los tangibles a los intangibles? ¿Pesó más lo que puedes comprar a lo que mi imaginas obtener?

El barcelonismo estaba ante una decisión histórica y desaprovechó la oportunidad. Tiró por la borda el último intento por recuperar la concordia, en una asamblea emotiva y en la que su presidente, Sandro Rosell, apareció por primera vez como lo que tiene que ser, el líder espiritual del grupo.

Llegado el momento definitivo, los prolegómenos de la votación, esperaba un gesto magnánimo de Rosell para acabar con todas las diferencias.

Reprodujo una conversación entre Evarist Murtra y Pep Guardiola: "Elige lo que sea mejor para el Barça, no para ti" antes de exponer argumentos a favor y en contra de llevar la gestión de Laporta ante el juez.

"Se han producido pérdidas de 48,7 millones de euros. Hablamos de que se han desprendido de parte de patrimonio para cuadrar el balance. Se ha vivido en la cultura permanente del despilfarro (restaurantes, visas, detectives privados...) y se ha invertido pésimamente en propiedades", dijo para votar sí.

En un ejercicio de Doctor Jeckyll y Mister Hyde, Rosell pensó en voz alta y razonó el no:

"No es justo meter a todos los miembros de la junta anterior (Ferrer, Castro, Colomer y Boix) en el mismo saco. No es justo que el presidente con más éxitos deportivos de la historia se tenga que poner contra la ley y demandado por el Barça. No es justo porque la citada directiva ha tomado las tres mejores decisiones de la historia del club: erradicar a los violentos, el contrato con UNICEF y fichar a Guardiola; y tampoco es justo porque el Barça, a pesar de perder mucho dinero, ha conseguido el crecimiento y el volumen de ingresos más grande de su historia".

En el fondo, Rosell confundió a todos. La Asamblea dudaba lo que se trasladó a las votaciones. La mitad de la directiva votó a favor y la otra mitad en blanco; 468 compromisarios votaron sí, veintinueve menos en contra y 113 lo hicieron en blanco.

Volviendo la vista atrás, todos deben admitir errores. El primero, y principal, fue no pedir responsabilidades a Joan Gaspart por su nefasta gestión. Laporta porque enloqueció en una recta final de mandato de desenfreno y también Rosell, porque ha tenido la gran oportunidad de ser magnánimo y ahora a él le examinarán con lupa.

Se expone Rosell a que le pidan responsabilidades por todo, a que le pidan todas las facturas y, sobre todo, que la pelota entre y que, puestos a pedir (las cosas son así),  Pep Guardiola renueve, porque si no, la brecha será cada vez más grande.

Rosell, en la votación más importante de la historia social del club, como él mismo la definió, votó en blanco, toda una declaración de principios.