No me sirve la excusa de que los partidos de Champions se juegan entre semana, tampoco que todo se deba a una cuestion de seguridad. No se sostiene que el sábado era un mal día porque el Barça tiene que jugar el miércoles anterior y me preocupa que una vez decidido el día del encuentro, la totalidad de los políticos anden satisfechos.
El ocio y el negocio son dos conceptos antagónicos y con un punto de conexión en este caso. ¿Qué vamos a primar? ¿Tener contentos a los políticos? ¿A los aficionados que asistirán al campo? ¿A los telespectadores?
Basta ya de medias verdades o de mentiras completas. La fecha electoral se decidió descartando el fin de semana que viajaba el PappaAmericano a Barcelona y después Benedicto estuvo unas pocas horas aquí.
Todos los índices señalan a Montilla. Perfecto, pero el puñetazo en la mesa lo tenía que haber dado Roures, demostrando la independencia de su negocio respecto al 'establishment'. ¿O es que la final de la Champions se juega entre semana? Seguramente se le han acabado las pilas del mando a distancia.