Tantos años criticando las malas praxis de la prensa en general y de la deportiva en particular; y ahora resulta que la prensa rosa es una broma comparada con el subproducto que ofrece la prensa deportiva.
Parecía que con Eduardo Inda, que ha llevado a la portada de Marca sus fijaciones, filias, fobias y delirios de grandeza y ha batido todos los récords de grandeza, ya teníamos suficiente. Creía que con el merchandising del Villarato propugnado por Alfredo Relaño (un periodista de referencia cuando se dedica a analizar la realidad sin pasión) ya lo habíamos vivido todo; incluso con esas portadas de arte chabacano de Sport ya habíamos tocado fondo, pero no, hoy Mundo Deportivo, el periódico que siempre he leído, me ha hecho sentir triste como lector y como periodista.
"Fractura Blanca", una foto en grande de Sara Carbonero entre Iker Casillas y Cristiano Ronaldo, que "no se hablan desde que Sara criticó al portugués", "dos pesos fuertes (sic) y su mal rollo ha dividido al vestuario".
Convertir a una periodista en la protagonista de la portada,  tendría justificación en casos extraordinarios, pero no parece que estemos ante una situación excepcional. Además, en la pieza interior descubrimos que la noticia se basa en una información procedente de otro medio. Extraordinario.
La caída en picado de la calidad en la prensa deportiva es una constatación, nada que ver con el oasis que suponen las páginas deportivas en determinados medios generalistas, y de una vez por todas habría que apostar por productos de calidad.
Hace mucho, mucho tiempo, circulaba en los medios la idea de que un periódico deportivo de referencia, a semejanza de L'Equipe, rompería esquemas en un periodismo tan partidista y de colores como el periodismo deportivo español. Prisa calibró esta posibilidad a principios de los noventa, pero decidió comprar As y convertirlo en "su periódico deportivo", una buena operación económica que no llenó el hueco existente. Una pena, seguiremos esperando, me temo que unas cuantas décadas más.