Cuando me preguntan sobre el año que acaba me dan ganas de sacar lo peor de mí mismo y recordar las energías perdidas en vano, los desvelos continuados por nimiedades y esa eterna sensación de sentirse desaprovechado, pero no lo voy a hacer.
Mejor pensaré en lo que viene, en ese talante carácter positivo que me impondré para mantener limpia mi cabeza y, sobre todo, mi espíritu. 2011 será el año de buscar nuevos horizontes y no sentir la frustración cada día que pasa.
No es cuestión de puntuar el año, simplemente este que acaba es de esos que intentaré borrar con rapidez y cuando pase un tiempo y eche la mirada hacia atrás, no recordaré nada. Lo prometo.
Y es que a veces tendemos a mezclar conceptos: lo individual y lo colectivo, lo personal y lo laboral y, en ocasiones, se tendrían que hacer cuentan separadas, vamos como cuando vas al restaurante y decides pagar sólo tu parte. De ese modo, la valoración de 2010 sería otra muy diferente, sin duda.
Siempre se hacen propósitos para el nuevo año. No nos engañemos, lo primordial es sentirse bien con los que te rodean, en casa y en la oficina, pero a veces también necesitas que ellos se pongan en tu lugar, especialmente en lo profesional, en un plano en el que a veces crees que ofreces mucho más de lo que recibes, pero eso ya está superado y me ocupará cada vez menos en 2011.
Llegar y marcharte, con implicación mínima, es una invitación nada gratificante, aunque en ocasiones demasiado repetida. A veces pienso que alguien tendría que darle una vuelta de tuerca a todo, incluso formatear el disco duro y empezar de cero cada uno de enero. Es una solución.
De 2010 me voy a quedar con lo que me aportan mis amigos, los reales, los que están ahí en todo momento, aquellos con los que cuando brindas, sólo hace falta mirarles a los ojos para saber lo que piensan, y prometo escribir más (lo sé el blog está un poco desatendido con tanto tweet) y ser más selectivo a la hora de evocar.

Escribir significa desorganizar sistemáticamente una serie, el alfabeto. Del mismo modo, evocar significa desorganizar sistemáticamente el tiempo. ¿Hasta dónde debemos hacerlo?
(Juan Villoro, en Orsai).

Escribir y evocar siempre, es la manera de sentirse vivo. Que se cumplan todos vuestros sueños en 2011 y nunca volváis la vista atrás, porque entonces te dan ganas de sacar lo peor de ti mismo y hemos quedado que eso no va a volver a suceder.

Para la estadística: Este es el post 152 del año, el número 1.763 de la historia de Las Margaritas Caprichosas, plantadas en mayo de 2005. La producción no tiene nada que ver con los anteriores años: 309 (2009), 377 (2008), 352 (2007), 379 (2006) y 195 (2005).