
Odia a Barbie por lo que representa. Detesta que se haya convertido en el prototipo femenino y que el ideal pase por una muñeca que sólo puede ser perfecta después de multitud de operaciones de estética y una mínima dosis de inteligencia. No entiende por qué las madres las regalan a sus hijas para que las más pequeñas intentan imitarlas y como no puede hacer nada para evitarlo, Mariel Clayton decidió pasar a la acción. Después de promover un suicidio en la bañera, tras comprobar que Ken le había abandonado por otro hombre, decide resucitarla para convertirla en una psicópata que esconde las peores intenciones tras esa vacia sonrisa artificialmente pintada, esos ojos rasgados, esas curvas dibujadas a golpe de relleno de silicona y un corazón que destila todo el odio posible.
Mariel Clayton es -cómo lo diríamos- ¿una fotógrafo? ¿una artista?. En todo caso, a mi me gusta la estética.
La imagen es de Sniperphotog.



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