Como no hay un estadio propio de la Federación, que sea la sede de los partidos de la selección española como ocurre en otros países, la elección de la final de la Copa, la competición 'per se' que organiza 'Villar events', se convierte en una bonolotto.
Así que llega la final, se conocen ya los finalistas y estamos ante la misma polémica estéril de siempre. ¿Por qué hay que jugarla en el Bernabeu? ¿Qué se debe primar, la capacidad o la equidistancia entre las ciudades de los dos finalistas?
Si fuera por capacidad de la instalación, debería jugarse en el Camp Nou, como el año pasado. El estadio es de los más modernos de Europa y, claramente, el que más aficionados puede acoger (bordeando los 100.000), con lo que buena parte de los seguidores de los finalistas (reparto de entradas VIPs federativas al margen) podrían ver el partido en directo.
La alternativa del Bernabeu, ochenta y poco mil espectadores, es muy plausible. Es seguramente el estadio que más finales coperas ha acogido, incluso cuando el finalista ha sido el Real Madrid.
He leído y escuchado estos días (y lo que nos queda aún), el deseo del entorno barcelonista en jugar la final copera en el Bernabeu. He leído y escuchado también, la prepotencia con la que se considera este hecho desde Madrid, por aquello de que los seguidores culés dan por segura la victoria.
No le demos más vueltas. Lo ideal sería jugar el partido en el Camp Nou (casi 100.000 espectadores), el mejor escenario, el más grande para el mejor partido y no habría dudas. Ah, además de un plumazo quedaría deshecha esa teoría de la prepotencia culé, no?
Sin embargo, la realidad es otra. El partido se jugará seguramente en el vetusto Mestalla (cincuenta y pico mil aficionados) un estadio con muy mala visión y que no puede satisfacer la demanda de entradas que habrá.
En Barcelona hay otro estadio, el de Montjuic, con una capacidad similar y mejores condiciones; en Madrid, el Calderón es mucho mejor que Mestalla, como también lo es el estadio de La Cartuja de Sevilla, aunque claro, al final, todo es una cuestión de geopolítica.