El Hospital de Objetos Rotos está situado en la Quinta Avenida, en Park Slope. Flanqueado por una lavandería automática y una tienda de ropa de tiempos pasados, es un pequeño establecimiento comercial dedicado a la reparación de objetos de una época a punto de desaparecer de la faz de la tierra: máquinas de escribir manuales, plumas estilográficas, relojes mecánicos, radios de válvulas, tocadiscos, juguetes de cuerda, máquinas de chicles de bola y teléfonos de disco.
Paul Auster (Sunset Park)

Una Olivetti Lettera y sus correspondientes tiras de tippex. Una pesada Montblanc, un Duward, una Emerson, el plato Vieta, el payaso que golpea el tambor, las esferas masticables de colores y el teléfono rojo del doctor Strangelove.
Un universo imaginable de colores vivos. Sonidos inconfundibles, el tac-tac de las teclas, el irreproducible garabateo de la pluma, el rac-rac de la cuerda del reloj o el del payaso de hojalata, las bolas golpeándose entre sí en el interior de la pecera de cristal o el dedo arrastrando el disco telefónico.
Recuerdos. Eso es lo que ha venido a mi cabeza al evocar la estética del Hospital de los Objetos Rotos, el santuario de Bing Nathan, allí donde se pierde la memoria.



23 feb 2011 | 01:12 PM
Te imaginas un Hospital de sueños rotos ? o una tienda de recuerdos perdidos.., olvidados? que esperan a su dueño o alguien que los "adopte" e incorporé de nuevo a la vida....
Me gustó el libro pero me esperaba más, no obstante su literatura me engancha y sus descripciones e introspecciones dentro del alma de los personajes es una virtud de todas sus obras.
Salut.
H.S
23 feb 2011 | 01:45 PM
Realmente sí, me lo imagino, en alguna tienda ubicada en alguna recoleta calle del Barri Gòtic. Pero lo que me emocionan son los recuerdos, todos esos objetos, o parecidos, forman parte de los recuerdos de infancia.
A mi también me engancha la literatura de Auster, hay partes del libro que me encantan y otras prescindibles, pero no paró de leer sus novelas.