Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí.
Quedarse sólo, el último, y ser el encargado de apagar la luz nunca debe ser ningún un consuelo.



4 mar 2011 | 05:27 PM
....me encanta este dicho...se debería de aplicar a muchos "compañeros" en las empresas ...