Ha llegado el momento, utilizando una expresión de Marc Ingla durante la campaña electoral, de quitarle la careta a Arsène Wenger. En menos de 90 minutos, la teoría de que el entrenador del Arsenal es un sibarita del buen fútbol se ha venido abajo. La idea de que es entrenador respetuoso se ha ido al garete, pero que es un mal perdedor, ya lo sabíamos.

Por contra está instalada en la conciencia futbolística que Alex Ferguson, sir Alex Ferguson, es un tipo prepotente, que busca excusas cada vez que pierde su equipo. La culpa siempre es del árbitro o de la mala suerte, nunca a causa de su mala táctica o de los errores de sus futbolistas.

Wenger y Ferguson nos pueden engañar. Mourinho, no. Juega a la provocación, con los medios, los espectadores y las medias verdades. El problema es quien, a estas alturas, se cree sus excesos.

Me he decidido por medir el índice de elogio que Mourinho, Ferguson y Wenger han hecho del Barça después de una derrota. El resultado ha sido sorprendente:

Hay que reconocer sus méritos. En la primera parte no pudimos quitarles el balón, esperábamos sus errores, pero no sabíamos qué hacer con el balón cuando lo recuperábamos.

Estoy decepcionado, pero ganó el mejor, porque tuvimos muchas dificultades para defender. Además la posición de Leo Messi, en el centro del ataque, descolocó a mis jugadores.

El Barça está entre los mejores, con total seguridad. Mantuvieron el balón y su filosofía de fútbol, no cambiaron en ningún momento. han conseguido una victoria sensacional.

 

Es duro perder con un gol en fuera de juego. Es difícil aceptar una derrota cuando hay una mala decisión, estoy enfadado porque nos meten un gol en fuera de juego.

Mis futbolistas han jugado como héroes, han estado espléndidos, pero por desgracia no han sido recompensados.

No veo lo que podíamos haber hecho más. Ahora vamos a tratar de recuperarnos. Hemos perdido un partido en toda la temporada europea y ha sido en una decisión discutible.

También quiero felicitar al Barça, porque ha hecho una gran temporada.

 

Hoy ya no tenemos nada más que hacer. mañana tenemos mucho trabajo y esperar el próximo partido. Esta es la derrota más fácil de digerir.

No tuvimos la posibilidad de ganar. Es un partido fácil de comentar. Un equipo jugó al máximo de su potencia y otro jugó mal.

Ahora llega el momento de que los jugadores saquen el carácter, no es el momento de llorar.

 

Después de sendas derrotas, así reaccionaron cada uno de los tres. ¿Quién dijo qué?