La foto es de Tim Kölln

Pep Guardiola, en diez minutos, dijo más en el Parlament que muchos políticos en diez años o en toda su carrera. Es la demostración de su talento, también de la falta de liderazgo de la clase política que, en tiempos, de crisis se coge a clavos ardiendo con tal de capear el temporal de la mejor manera.

Me encantó el discurso de Pep, claro que sí, pero también las palabras con las que David Trueba define el juego sin balón del entrenador del Barça. Estas son las palabras que utilizó para homenajear a su amigo en el Parlament de Catalunya:

Son pocas las oportunidades que uno tiene de decir en voz alta a alguien al que quiere, lo mucho que le quiere. Creo además que la rareza de la presencia de un madrileño en este homenaje del Parlament de Cataluña a Pep ofrece bastantes claves sobre el personaje.

La esencia de Pep consistió en ser un futbolista que no se encerró en la burbuja de su éxito deportivo ni de su relevancia. Siempre dejó colarse en su mundo a las personas que le aportaran algo y no se me ocurre mejor ejemplo de lo que significa la amistad: es algo que trasciende al oficio, a la familia, a la generación a la que perteneces, a la patria y a los gustos.

Los amigos son un lujo escaso, ayudan a tapar las goteras cuando el techo se resquebraja. Te recuerdan que no todos tienen tu suerte cuando te premia la suerte, te obligan a mirar allá hacia donde no habías reparado a mirarte a ti mismo, comparten sus obsesiones, sus frustraciones, sus sueños contigo. Eso te regala un pedazo de otras personas dentro de ti.

Sentirse amigo de alguien es compartir su destino como una parte de tu destino propio. Así Pep ha logrado que muchos que somos escépticos o ajenos al fútbol vivamos la peripecia de este Barcelona suyo, como un reto propio. Trata al fútbol con tanta delicadeza y cariño que es imposible no apreciar en ese juego algo más un negocio, una pasión irracional o una exhibición de destrezas.

Pero el equipo que mejor gestiona Pep es el que forman sus amigos: fieles, entregados, repartidos por el campo con criterio del jefe táctico. Cada uno exigido en sus virtudes pero protegido en sus carencias.

Viviste olas malas y olas buenas, la música encantadora de la palmada en la espalda y el aplauso a veces desertó de tu lado, pero esos silencios te mostraron a los que viajan contigo de verdad.

Yo sé que tú sabes que la primera condición indispensable para recibir un homenaje es estar convencido de que no lo mereces, por eso se que hoy estas ahí solo para regalarles a tus padres un pellizco de orgullo.

Déjame darle gracias a los tuyos por hacerte ser como eres, especialmente a tu madre por esos ratos en lo que te castigó sin balón. Muchos no habríamos tenido la suerte de conocerte y de disfrutarte si no hubieras descubierto que en el mundo había otras cosas a parte de darle patadas a una pelota y aunque le debes al fútbol y a tus futbolistas estar recibiendo este honor hoy aquí, es precisamente tu juego sin balón lo que te concede ese valor añadido que la gente proyecta sobre ti.

Como amigo analfabeto futbolístico, yo sólo puedo decirte que en mi casa siempre hay una botella de cava dispuesta a enfriar por si la necesitas, en el triunfo y en la derrota, en la salud y en la enfermedad. Enhorabuena por ser como eres, mérito mucho mayor que cualquier otro. Gracias.