
Justo antes de saltar al terreno de juego, Aureli Altimira, uno de de los técnicos ayudantes de Pep Guardiola, le pregunta a Martí Riverola si estaba a punto. "Llevo toda la vida preparándome para este momento". Él es de los pocos que ha jugado en todos los equipos del fútbol base del club y ha demostrado que es posible volver: jugó cedido el año pasado en el Vitesse holandés.
Al finalizar el encuentro, un periodista se acerca a Marc Bartra y le pregunta por el sombrero con el que ha resuelto una situación complicada en el área de Pinto. ¿Temeridad o confianza? "Es autoconfianza, sino confío yo en mi mismo, quién lo hará", se pregunta Bartra.
Riverola y Bartra demuestran cómo se hacen las cosas en La Masia, como también Isaac Cuenca, el último invitado a la fiesta. Después de ocho partidos en el primer equipo (6 de ellos como titular), Cuenca ha marcado dos goles, repartido cuatro asistencias de gol y, en tiempo récord, hasta ha presentado en sociedad a su novia.
También han marcado hoy Martín Montoya en su estreno en la Champions y Sergi Roberto, un tipo que demuestra su clase siempre que le dejan, y Pedro ha conseguido un golazo de tacón.
Y Rafinha se ha quedado cerca y Deulofeu se ha querido comer el mundo y a Fontàs le han anulado un gol y Oriol Romeu se ha erigido en el nuevo mariscal de Villas-Boas en Stamford Bridge...
Un futuro esplendoroso, casi tanto como el que atesoraba aquella generación del Mini de los De la Peña, los García Junyent, Celades, Toni Velamazán y compañía, que llegaron, triunfaron y se fueron dejando como recuerdo una goleada en el Villamarín y una falsa expectativa que nunca se cumplió.
Pero ahora será diferente. No son flor de un día. Llegan, los forman y triunfan. Aquí o allí. Es ley de vida.
La foto es de Sport. Corresponde al equipo infantil de la temporada 2003-2004.



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