¿Es la mejor o la única solución? Todo el mundo elogia la manera de gestionar la crisis Guardiola por parte de la directiva de Sandro Rosell, todos ponderan haber anunciado la solución un minuto después de haberse planteado el problema, una manera de pasar rápido la página.
Es la primera gran decisión de Rosell y con ella, ha conseguido comprar tiempo. Se garantiza la persistencia de un modelo con un aprendiz de brujo, mantiene buena parte de la estructura técnica  y, sobre todo, el equipo que tantos éxitos le ha dado.
Recordaba hoy Toshack que la manera de proceder no es nueva y que el célebre Liverpool de Bill Shankly resolvió del mismo modo la marcha de Shankly dándole el equipo a su segundo, Bob Paisley. El sistema de Shankly perduró durante 20 años con Paisley, Fagan y finalmente con Kenny Dalglish.
Pero eso en el Barça es imposible. Los plazos se agotan más rápidamente y ese giro lampedusiano tiene otra vertiente: la personalidad de Pep. Guardiola, directa o indirectamente, ha sido quien ha marcado la hoja de ruta del club en todos los ámbitos, hasta tal punto que a la directiva no le ha quedado más remedio que aceptar el discurso del entrenador, compartirlo y sublimarlo. Una manera de 'laissez faire'.
Ahora llega la hora de la verdad. Tito no es Pep, puede serlo en la pizarra pero no en la sala de prensa y el club debe tomar su camino antes de esperar el discurso de su nuevo entrenador.
Esa parece una de las equivocaciones de Rosell. Sus directivos ofrecían un discurso unitario ante cualquier polémica, frente a cualquier penalti no señalado o ante cualquier error arbitral. Todo para no molestar a Pep. En todo este tiempo, sólo recuerdo una frase altisonante: "Nosotros no vamos a los parkings". La pronunció Jordi Moix.
Ante la nueva coyuntura, Laporta, que ha perdido todo el peso mediático tras su paso a la escena política, ha tardado 0.3 segundos en aparecer: "Quizás tenga que plantearme volver al Barça, porque se han cargado lo que nosotros habíamos construido con tanto esfuerzo, dedicación e ilusión".
Laporta es un oportunista que intentará pescar en un río revuelto que por el momento es un remanso. Rosell, después de dos años de desgaste nulo, ha comprado tiempo y le quedan cuatro años más al frente del club. Esperemos cómo evoluciona todo, especialmente la decisión de Pep.