
Las derrotas nunca son positivas, simplemente todos se miran en el espejo del equipo de referencia, que es el Barça, y buscan la manera de superarlo. Esa es la percepción de Pep Guardiola. Simplemente al final, el fútbol es un juego. Trece remates a puerta y dos a los palos del Barça; por dos remates, dos tantos del Rubin Kazan, esa ha sido la diferencia.
Bienvenida sea esta crisis que apuntarán algunos. Simplemente es una traslación de lo ocurrido la pasada temporada, la derrota en Soria y el empate ante el Racing de Santander se mira en el espejo con el empate en Valencia y la derrota ante el Rubín Kazan.
Cierto que el Barça no está fino, pero en octubre, y con dos títulos en el saco, no es cuestión de encender las alarmas. Se ha demostrado lo que había apuntado en alguna ocasión, la pareja Piqué-Márquez no funciona; este equipo, por su estilo atrás, necesita a un central que saque el balón jugado y a un marcador. Piqué o Márquez con Puyol o con Milito cuando se recupere el argentino.
Que nadie se engañe, el calendario ahora es complicado para el Barça. Dos visitas a Kazan y a Kiev y un partido en casa ante el Inter. Al campeón no le dan tregua, pero se exigirá al máximo y sacará lo mejor de sí mismo.
En negativo, la lesión de Dani Alves, tres semanas de baja; en positivo, la recuperación de Andrés Iniesta, que cada vez esta mejor. Ah, y para mala ostia, la del periodista ruso que le preguntó a Guardiola si sabía cómo se llamaba el entrenador ruso:
Tovarich, se llama Berdiev.
Guardiola le dijo que esa no era una buena cuestión, al entrenador del Barça no le pierde la prepotencia.
PD: El título del post hace referencia a una expresión utilizada repetidamente por el narrador de Fox Sports en castellano, cuya transmisión seguí by internet. Por cierto, deprimente, de fútbol, poca idea tienen.
PD2: Quiere decir tarjeta amarilla.
La foto es de Reuters.