
El Palio resume la idiosincracia de los italianos. Unos tipos particulares que a la mínima que te descuidas, te la clavan. Ocurre en la carretera, negociando cualquier mínima operación, en las colas para entrar en cualquier sitio, en los restaurantes, en los taxis... Por eso cuando vi a diez tipos alineados con sus monturas, intentándose poner de acuerdo para situar en orden sus caballos y empezar la carrera del Palio, pensé que eso iba para largo, y así fue.
Ganó la Civetta (la lechuza) en una carrera que apenas dura 70 segundos y cuya preparación se prolongó durante 70 minutos, con tres salidas nulas, discusiones entre los participantes y protestas del público en un espectáculo que tiene lugar en la Piazza del Campo de Siena.
Han sido unos días intensos en Italia. Empezamos a 40 kilómetros al sur de Florencia, en una casa perdida en un pueblo muy bien situado y con todas las comodidades. En esos primeros ocho días nos dedicamos a visitar principalmente la Toscana, una asignatura que tenía pendiente desde hace tiempo.
Día 1:
Empezamos por Pisa, una ciudad que lo fía todo a su torre situada en la Plaza de los Milagros. Espectacular escenografía, pero decepcionante el resto de la ciudad.
Comimos en Lucca, en un magnífico restaurante, la Buca di San Antonio. Ya descubrimos ese primer día, que en Italia es bueno reservar la mesa a última hora (sobre las 14:00), porque después todo es más rápido.
Día 2:
Un paseo por el Chianti. Viajamos hasta Gaiole in Chianti, un pueblecillo que prometía, pero que me decepcionó. Por una carretera virada, con la vista perdida entre viñedos y girasoles, llegamos a Siena, una espectacular ciudad situada en una colina entre calles empinadas.
Después de comer, vuelta a casa con parada en Castellina in Chianti. Espectacular el vino de sangiovese, en concreto el Banda Sonora.
Día 3:
Primer día en Florencia. Quedamos con la guía en el Gran Hotel Mediterráneo, el mismo en el que me alojé cuando cubrí el Mundial de Italia.
Vimos lo primordial de la ciudad: Santa Croce, El Duomo, la plaza de la Signoria, la galería de los Uffizzi, Ponte Vecchio...
Día 4:
Nos perdimos en Cortona, viajamos hasta el Lago Trasimeno y pasamos la tarde en Montepulciano, otro pueblecillo con calles empinadas y grandes vistas.
Día 5:
Segundo día en Florencia. Aparcamos en el Piazzale Michelangelo -las mejores vistas de la ciudad-, visitamos Santa María Novella, la galeria de la Academia, callejeamos y nos permitimos un granizado en el Fiorino d'Oro.
Día 6:
San Gimignano. Un cielo azul imposible. Calles empedradas en un alto perdido entre las colinas de la Toscana. Un pueblo ordenado a partir de la Piazza della Cisterna
Día 7:
Viajamos desde la Toscana hasta el Veneto. Nos instalamos en Vicenza, una de las ciudades que más me impresionó por el influjo de Palladio.
Día 8:
Desenzano. Lago de Garda, Sirmione. Un baño en el Lago, un paseo en lancha.
Día 9:
Venecia. Recorrido céntrico. Impresión inmejorable.
Día 10:
Venecia. Murano, Burano, Torcello.
Día 11:
Salimos hacia Livorno. Paramos en Verona. Vuelta a casa, después de la tortura para encontrar la dársena Toscana, que es de donde parten los ferrys dirección a Barcelona, pero que nadie es capaz de indicarlo.
Gracias por los buenos ratos a Pere, Carme, Ernest, Eulalia, Miquel, Anna, Maria y, claro, al resto de los Gusos.