Una paciente de un conocido psiquiatra neoyorquino asegura que entre sueños se le aparece este hombre y le da consejos sobre su vida privada, a pesar de no conocerlo de nada.
La paciente dibuja un retrato del desconocido convidado a sus sueños y con el paso del tiempo el asunto parece quedar en el olvido. Sin embargo, otro paciente del mismo psiquiatra ve el retrato en la consulta y vuelve a repetir la misma historia.
El psiquiatra decide enviar el retrato a otros colegas suyos y en un primer momento hasta cuatro personas confirman la misma historia. Desde enero de 2006, al menos 2.000 personas aseguran haber visto a este hombre en sus sueños, personas de diferentes partes del mundo, de Los Ángeles, Berlín, Sao Paulo, Teherán, Pekín, Roma, Barcelona, Estocolmo, París, Nueva Delhi, Moscú u otras ciudades que no se conocían entre sí...
En el fondo no es más que una técnica de marketing viral, ideada por el sociólogo italiano Andrea Natella, creador de campañas de publicidad del tipo 'marketing de guerrilla', una serie de técnicas de comunicación no convencionales destinadas a obtener el máximo de visibilidad con la mínima inversión.
Natella se dio a conocer por una publicidad en la que se promocionaba el turismo en una zona de Italia a partir de la visita de unos platillos volantes. La estrategia se explica aquí.
Lo que no acabo de comprender es el objetivo final del viral, máxime cuando ya han aparecido carteles con la cara del individuo en diversas ciudades europeas.
Sabe a sal en los labios, a calorcito, a rumor de olas, a ese vagar sin mirar la hora, a refugio bajo una sombrilla. Huele a 'after sun', suena a siesta, al 'run run' del aire acondicionado, al bullicio del chiringuito.
Todo eso me va venido a la cabeza escuchando Summercat, este tema de Billie the Visión and the Dancers, que he descubierto a partir del último anuncio de Estrella Damm. Gracias, Xavi.
El primer contrato que Leo Messi tuvo con el Barça se firmó en una servilleta.
Ocurrió en octubre de 2000, en el restaurante del Club de Tenis Pompeya. A un lado de la mesa, Charly Rexach, director deportivo del Barça; en un extremo el representante Josep Maria Minguella, en otro lado del cuadrado, Horacio Gaggioli, en representación de la familia Messi.
Al final firman un documento de intenciones original, seguramente uno de los más originales de la historia del fútbol. El contrato con el futbolista más importante del mundo está en poder de Rexach, que lo guarda como una reliquia:
"Yo Charly Rexach, en presencia de Horacio Gaggioli y Josep María Minguella, me comprometo a la contratación de Lionel Messi en las condiciones pactadas, a pesar de la contra interna que existe en el club".
Ese es el hilo argumental de la campaña publicitaria de DAMM para 2009. La cervecera se ha destacado por anuncios culés que han calado en los aficionados.
El primer fue el "Amigo Amigo", en 2004. Al año siguiente llegó "La mà del Barça" en el que un aficionado azulgrana daba la mano a todos los jugadores del Barcelona y decidía no tocar nada más con esa mano hasta que le pasaron una Estrella Damm.